Prosumidores políticos

Pienses lo que pienses, sal y exprésate, dilo. Esa es la verdad que se está abriendo camino.

El pasado viernes en las noticias de alguna cadena de televisión emitían un resumen de una manifestación pro-vida. Bien saben los que me conocen que yo soy pro-vida, pero en todas las etapas de la vida, no sólo en las que el individuo es un neonato. Yo apoyo la vida antes y después del nacimiento. El caso es que, tras un primer rechazo, sentí una cierta empatía con esos manifestantes. No era mi postura ética la que manifestaban, pero apoyaba totalmente que expresaran tan libremente su opinión.

Y sonreí. Porque, como ya había estado sintiendo los últimos días, también por razones que descubriréis pronto, la gente está empezando a despertar, a quitarse el polvo y salir a la calle, y protestar por una realidad que ven cada vez más injusta y con la que no están de acuerdo. Pienses lo que pienses, sal y exprésate, dilo. Esa es la verdad que se está abriendo camino, a pesar de lo que muchas élites deseen.

En uno de los momentos, uno de los manifestantes afirmó: “Yo he votado a Rajoy, pero [si sigue así] ya no lo votaré más”. Ese es el pánico que está comenzando a extenderse entre la casta política (y uso el término “casta” al estilo de la política italiana, berlusconiana, no al de Iglesias), que la gente comience a darse cuenta de su auténtico poder: su voto, el valor más codiciado, aunque no se exprese tan abiertamente, por los partidos políticos.

Pero hay algo más: la democracia representativa es algo más que el voto. Es precisamente salir a la calle a manifestarse, a expresarse, a debatir, a consensuar, a entender que todos queremos una sociedad mejor, más transparente, más colaborativa, más unida, menos corrupta. Justo lo que no quiere el 1%.

Por eso iniciativas como Ganemos Granada me parecen tan necesarias, porque expresan democracia cívica, porque expresan un nuevo estado social, una nueva manera de hacer las cosas, que entronca totalmente con el concepto que precisamente destaco en este blog: que todos somos prosumidores; no solo productores, no solo consumidores, sino ambas cosas. Y de lo que sea, en este caso, prosumidores de política. En definitiva, que la gente está volviendo a implicarse con la sociedad a la que transforma y que lo transforma, a crear el cambio social, a reinventar las instituciones sociales de un nuevo mundo que despide a uno viejo que aún se resiste a morir.

Sobre Datos y Emprendimiento

El pasado miércoles 5 de noviembre se celebró en Sevilla la jornada informativa InfoDay organizada por Zabala Innovation Consulting, con motivo de presentar FINODEX, una plataforma de financiación de proyectos innovadores mediante fondos de la UE para cuyo acceso sólo se exige que las propuestas usen la plataforma FIWARE como contenedor y datos abiertos como contenido. Elena Calzado, Miguel García y Albert Alonso, de la propia Zabala Consulting, una aceleradora de proyectos de emprendimiento tecnológico, desglosaron los pormenores y requisitos de cada fase de selección en esta primera petición de propuestas.

Unos 50 empresarios y emprendedores del sector TIC mostraron un gran interés en este proyecto, así como en las experiencias presentadas por los ponentes del evento. Manrique López, de ASOLIF; Leonor Rodríguez, del Consejo de Entidades Públicas de la ciudad de Sevilla, que explicó la relación de la ciudad con la plataforma FIWARE; Teresa Álamos, de Wellness Telcom, y Joaquín Cabezas, de Adevice, expusieron las experiencias locales en el uso de FIWARE con productos reales.

Yo tuve la oportunidad de representar a los compañeros de OpenKratio explicando el paradigma de los datos abiertos. Expliqué la revolución digital desde el punto de vista de un sociólogo, así que me sentí un poco intruso en una reunión con más técnicos e informáticos que científicos sociales, pero espero haber servido como contextualizador y/o inspirador de todos los cambios que están por venir y cuyos protagonistas son los asistentes a este interesante InfoDay. ¡Gracias por dejarnos exponer nuestra visión de los datos abiertos y su importancia en la revolución digital!

Os dejo también mi presentación que, como sabéis los que me conocéis, tenía el clásico “puntito friki” (lo siento, no puedo evitar lo que soy).

¡Mucha suerte a los participantes con sus proyectos! Muy pronto empezaremos a conocer sus revolucionarias ideas.

Don Draper es el nuevo dios de las series

Don Draper

Mad Men se confirma como una de las mejores series de la TV, a la altura de The Wire o Los Soprano. El último capítulo ha establecido perfectamente las bases de las tramas de la temporada final de una manera magistral, y tiene toda la pinta de que el cierra va a ser espectacular. El drama de AMC comenzó de manera sutil aunque potente, pero si el cierre es como promete, la serie va a quedar redonda.

Mad Men, una serie dramática centrada en los publicistas de Madison Avenue (de ahí lo de Mad Men, no sólo por lo de “hombres locos”), ha evolucionado de manera perfecta cerrando con un eje muy claro: el cambio de era que hizo caer a muchos hombres y su modus vivendi. La serie, al igual que ocurría con las mencionadas The Wire o Los Sopranos, es tan sutil que parece que no está ocurriendo nada… pero está ocurriendo todo. Con sólo un plano fijo y un elocuente juego de miradas es capaz de contarte cómo todo el mundo laboral está cambiando con la irrupción de la mujer en un mundo predominantemente machista, donde es normal fumar y beber hasta el hastío mientras se trabaja en los despachos, y cada uno tiene su sitio.

Logo caída Mad Men

Tras la gran caída, el protagonista, Don Draper, ha tocado fondo y ahora sólo queda levantarse, renacer como el Ave Fénix, volver a demostrar, desde abajo, por qué es el mejor. Como él mismo afirma, aunque sea indirectamente, su mejor creación como publicista ha sido él mismo. Sólo hay un camino: volver a conseguir llegar hasta donde estaba, mediante el trabajo duro. Después de las humillaciones recibidas, y comprendiendo que ahora no es nadie en la empresa de la que es socio y fundador, ha de retomar el trabajo desde abajo, como un principiante más. Su brillo ha desaparecido bajo una capa de polvo, pero él sigue ahí, con los 60 como fuerza motora revolucionaria. Si en anteriores capítulos no entendía la (r)evolución que Lennon proponía en Tomorrow Never Knows, ahora va a ser él el que se transforme en una fuerza de cambio social.

Reparto Mad Men

La historia de Don Draper es la historia del hombre moderno. La revolución tecnológica está comenzando, como se muestra con el nuevo ordenador que se está instalando en las oficinas, y que sustituye, además, toda el área creativa de manera muy gráfica. Y Don está empezando a vislumbrar que esa revolución lo cambiará todo. ¿Será capaz de adelantarse a su tiempo y mostrar que Don Draper es él, ese genio que deslumbraba a todos? ¿Que era capaz de asociar un producto a una emoción, como hizo en la primera temporada con el carrusel de Kodak y los recuerdos? Las bases están puestas, pero sólo él es capaz de mostrarnos si es el Ave Fénix, el renacedor, el único capaz de caer de pie como los gatos, como se muestra en los créditos de inicio.

Don Draper va camino ya de ser un dios más del panteón de los personajes inmortales de series televisivas, sólo tiene que mostrar de nuevo sus cartas y volver a demostrar que él fue quien nos mostró otra manera de ver y entender la publicidad a la vez que nos muestran la caída y el auge del hombre moderno.

 

Bob Dylan estuvo en el balcón del Realejo

La semana pasada me sorprendió gratamente una invitación que me hicieron para participar en un ciclo denominado “La noche de las letras” que se celebra en un pequeño pero acogedor rincón del Realejo: el balcón del Realejo. Los que me conocéis sabéis que escribo (ya, ya lo sé, poco, pero estoy en ello) principalmente textos académicos y sociológicos, pero de vez en cuando hago mis pinitos en ficción y/o audiovisual. El caso es que tras darle muchas vueltas, le propuse a Yolanda, la encargada de promover estos eventos, una lectura de canciones de Bob Dylan, al que considero un auténtico poeta contemporáneo y cuyos textos se estudian en las universidades norteamericanas como las de un autor literario más. No olvidemos que incluso ha estado nominado al nobel de literatura (!). Así que hicimos el evento el viernes pasado, 31 de enero, y personalmente fue una gozada. Hacer cosas nuevas es motivante, y si además tengo a mis amigos cerca para iniciar nuevos ciclos vitales, pues mejor. ¡Gracias a todos los que vinisteis! Espero repetir pronto. Para los que no vinisteis (sé quienes sois, os tengo en mi lista, ejem, ejem) aquí os dejo el texto y las canciones que tuvimos la oportunidad de repasar juntos. Por cierto, si pincháis el título de la canción, podréis ver la letra original junto con una traducción. No es la mejor de las traducciones, pero fueron la base principal de mi lectura del balcón.

La historia de Robert Allen Zimmerman podría ser la de cualquiera de nosotros. Criado en una pequeña comunidad, vivió su juventud amarrado a la música que emitía la radio. En 1955 se pronuncia “rock and roll” por primera vez. Esa radio que apasiona a Bobby acerca a miles de jóvenes un ritmo increíblemente pegadizo y contagioso. Pero a Dylan no le basta, le parece demasiado superficial, no era realista, por lo que busca refugio en el serio mundo del folk, que hablan de tristeza, lucha, esperanza, fe, triunfo y espiritualidad. Cuando descubrió a Woody Guthrie, cuya guitarra rezaba “esta máquina mata fascistas”, tuvo su epifanía y decidió que él también quería escribir canciones que “enseñaran a vivir”. Cambia su nombre inspirado por el poeta Dylan Thomas y se traslada a Nueva York para conocer a su ídolo Woody, que yacía enfermo en un psiquiátrico. Actúa en diversos locales y firma con Columbia que le edita su primer disco. Éste, una colección de material folk, blues y gospel y dos temas propios pasa desapercibido. Su relación con Suze Rotolo, hija de familia de izquierdas comprometida, con la que sale en la portada de su segundo disco, le hace tomar conciencia de mucha de la problemática del momento sobre la lucha por la libertad y la justicia. Es entonces cuando comienza a firmar sus mejores letras, y The Freewheelin’ Bob Dylan, su segundo vinilo lo catapulta al éxito. Bob Dylan entra con letras de oro en la historia de la música contemporánea.

Dylan es un músico en el amplio sentido de la palabra, un poeta contemporáneo, que usa la música como arma de creación masiva y crítica social. Crea una voz nueva, una nueva forma de contar historias, de narrar, de comunicar en definitiva, mezclando las formas tradicionales del folk con la reflexión personal, la lírica imaginativa y surrealista y mucho humor. Supuso toda una revolución lírica e influenció toda la música pop. Los Beatles fueron sus embajadores en toda la corte oficial y transmitieron su palabra adaptando sus formas a su propio estilo.

Dylan supone, en estos primeros discos, la pureza y la desnudez de la inocencia rebelde y crítica: una armónica, una guitarra y una voz áspera y nasal que no superaría un solo casting de Operación Triunfo o La Voz es suficiente para transmitir y comunicar. Nunca el medio fue tanto el mensaje. Su humildad le lleva a afirmar que no es mérito suyo, que las canciones están ahí, esperando ser escritas por alguien. Se erige en el vehículo para la captación y transmisión del inconsciente colectivo. Recupera el papel del artista como testigo de la realidad y altavoz de las injusticias, el papel que antes tenían los barcos y bufones, los juglares, la mosca cojonera en el oído del poderoso. En los 60, con la escalada bélica tras la guerra fría y la revolución cultural, Dylan estaba en el sitio adecuado y en el momento preciso.

Blowin’ in the wind

Con apenas 22 años, ya escribe obras maestras como esta. Este es su primer gran éxito y la canción que abre su segundo disco, The Freewheelin’ Bob Dylan se convirtió al momento en un himno pacifista y un clásico de la música. Canción protesta sobre la paz, la guerra y la libertad, fue comentada por el propio Dylan así:

“Creo que entre el gran número de criminales que existe, se pueden contar los que vuelven la cara cuando ven el mal y saben que es el mal. Yo no tengo más que veintiún años y sé que se han hecho ya demasiadas guerras; ustedes, los que tienen más, lo deberíais saber mejor aún. Ahora la mejor forma de responder a las preguntas de la canción, es exponerlas.”

Masters of War

Tercer corte del Freewheelin’, un puñetazo en la cara de los poderosos, un aviso de que sabemos cómo funciona el poder y no vamos a permitir la injusticia descarada. Dylan dijo sobre ella:

“se supone que es una canción pacifista contra la guerra. No es una canción contra la guerra. Es una canción en contra de lo que Eisenhower llamaba “Complejo industrial-militar” en su etapa final como Presidente. Ése ambiente estaba ahí, y yo lo capté”.

Aquí podéis ver la versión que Eddie Vedder, de Pearl Jam, hizo sobre la misma:

A Hard Rain’s A-Gonna Fall

Aunque coincidió con la crisis de los misiles cubanos, el sexto corte del Freewheelin’ habla de manera amplia sobre la injusticia, el sufrimiento y la guerra de manera apocalíptica, casi como un profeta bíblico. Personalmente, es una canción muy emotiva para mí porque el hijo de ojos azules podría ser mi hijo y porque advierte sobre los tiempos duros que están por venir. Vamos, que podría haberse escrito hoy mismo. Esta versión es de Jason Mraz:

Don’t think twice, It’s all right

Cuando su novia Suze decidió prolongar su estancia en Italia, Dylan compuso esta melancólica balada. Describía esta canción como

“una declaración que quizás pueda hacerte sentir mejor si estuvieras hablando contigo mismo”.

Dylan ha sido versionado por un montón de artistas, pero nunca hubiera pensado que incluso el rey Elvis pudo llevarla a su terreno.

The times they are a-changin’

Un leit motiv muy usado por Dylan: el cambio social, profetizado de manera amenazante. Incluida en el tercer álbum de Dylan, de título homónimo, fue descrita por Dylan diciendo que

“No puedo decir que los adultos no entienden a los jóvenes como se puede decir que los peces grandes no entienden a los peces pequeños. The Times They are a-Changin’ no es una declaración … Es un sentimiento”

De nuevo, versión por Eddie Vedder:

Subterranean Homesick Blues

1965 es el año del cambio para Dylan. Publica el primer álbum que conforma su “trilogía eléctrica”, Bringing it all back home, en el que se acompaña por primera vez de una banda de rock. Esta vuelta de tuerca viene acompañada también de una profundización en su vertiente lírica más surrealista, ácida, abstracta y personal. Dylan, como buen pionero, fue capaz de prever el desembarco masivo del rock a la cultura popular y dio un paso adelante, lo que fue muy mal visto por sus seguidores folk, que lo tacharon de traidor y lo abuchearon en el famoso festival de Newport. Esta canción que abre el disco es conocida también por el irónico vídeo rodado para el documental “Don’t look back” de D.A. Pennebaker. Su letra rápida y libre, casi inconexa, influenciada por el movimiento beat, la sitúan como un precursor del rap y el hip-hop.

Aunque no he encontrado el vídeo subtitulado, merece la pena fijarse en los carteles, porque la letra es una retahíla de frases surrealistas rimadas en inglés. Por cierto, ¿os suena la imagen?

Maggie’s Farm

El tercer corte de este disco nos habla crudamente de la esclavitud al describirnos la vida diaria de un esclavo en una familia sureña, lo que conecta perfectamente con la lucha por los derechos civiles de la población negra estadounidense en aquellos momentos. Esta canción fue la primera que escuché de Dylan tras escuchar una versión de U2 y por eso también la he incluido aquí. Es esta:

Muse incluso la usaba en sus conciertos:

Rainy Day Women No. 12 & 35

La canción que abre el álbum doble Blonde on Blonde es inusual hasta el momento en la carrera de Dylan, pues tiene instrumentación de viento y un estribillo muy conocido y controvertido. Aunque fue tildada de apología a las drogas y prohibida en numerosas estaciones de radio, la canción resalta lo absurdo de estas críticas a las referencias sobre drogas en la música rock de la época.

Like a rolling stone

Y llegamos a LA canción. Abre el disco Highway 61 revisited, considerado por el propio Dylan el mejor de su carrera, su cúspide artística y creativa. Se ha descrito el tema como revolucionario en su combinación de diferentes elementos musicales, el sonido jovial y cínico de la voz de Dylan y la asertividad de la pregunta del estribillo: How does it feel? («¿Cómo se siente?»). La cumbre poética de Dylan transformó su carrera y todavía se la considera una de las composiciones más influyentes en la música popular. Desde su lanzamiento fue un hito tanto en la música como en la cultura popular y elevó la figura de Dylan a icono mundial. Suele aparecer en las listas de mejores canciones de todos los tiempos, normalmente en primer lugar. Se ha interpretado de muchas formas, pero la canción trata de una mujer de clase alta venida a menos. Es una canción que parece resumir la vida arrojada de los que pueden sentir compasión por los que han sido expulsados de la burguesía. “Like a Rolling Stone” trata sobre la pérdida de la inocencia y la crudeza de la experiencia. Los mitos, los patrones y las viejas creencias se desmoronan para revelar una realidad muy difícil. Al cabo del tiempo, Dylan admitió que, en realidad, todas sus canciones son autoreferenciales, y que es el mismo el que no tiene “dirección de casa”. La canción ha sido versionada en múltiples ocasiones, incluidos los mismísimos Rolling Stones (les venía al pelo). Este videoclip fue puntero para la época, aunque llame poco la atención.

Una última curiosidad: recientemente, para celebrar el lanzamiento de una caja recopilatoria con todos los discos editados por Dylan se hizo un videoclip para la ocasión que, para mi gusto, es el mejor que he visto en mucho tiempo, sobre todo por la parte totalmente interactiva. Pinchad en el enlace anterior y flipad.

Hasta aquí este repaso por la lírica de Dylan. Espero poder hacer un podcast pronto con este material, pero espero que os haya gustado la recopilación y, si no conocíais a Dylan, que por lo menos os haya picado el gusanillo de escuchar algo más de este autor tan influyente para tantos y tantos otros artistas. Ciao!

La era de la distracción

Demasiado tiempo sin escribir aquí (ni en ningún sitio). ¿Demasiadas distracciones? Pues la verdad es que no, más bien que sigo en la búsqueda de mi elemento, como diría Ken Robinson. Además, escribir es como hacer deporte. En cuanto lo dejas dos días, da cada vez más pereza ponerse de nuevo. Pero lo hago porque me gusta hacerlo y porque me siento mejor después de hacerlo (sigo hablando de escribir, ¿eh?).

Total, el caso es que las últimas semanas, además de un curso de orientación laboral (menuda paradoja: ¿cómo orientarse en un mundo que ha perdido sus polos magnéticos?) estoy leyendo mucho y muy variado, poca ficción por desgracia, pero poniéndome al día en literatura científica reciente para emprender mi nueva tesis. Uno de los libros en los que estoy enfrascado es el último trabajo del autor de best-sellers como el de “Inteligencia Emocional”: el conocido Daniel Goleman, “Focus”, más que un trabajo académico una lectura divulgativa sobre la pérdida de la atención y la concentración en la infoxicada sociedad actual.

Viene a decir que nos preocupamos demasiado en desarrollar un tipo de atención excesivamente breve y rápida preparada para la creciente necesidad de convertirnos en seres multitarea, polivalentes, acordes con la lógica de la rapidez y la instantaneidad de estas vidas líquidas que nos ha tocado vivir y estamos dejando de lado la práctica de la reflexión serena y sosegada tan características de tiempos “antiguos” donde no existían “distracciones” como los móviles ni internet.
El Roto: tan magistral como siempre.

Al leerlo recordé un experimento que realizó una profesora de arte de la Universidad de Harvard: invitó a sus alumnos a concentrarse durante tres horas en un solo cuadro, al igual que ella probó a hacer anteriormente. Los resultados dejaban pasmado. La percepción ante el cuadro cambia con el paso del tiempo y se alcanzan estados de concentración únicos que permiten observaciones impensables a primera vista.

Algún profesor universitario me comentaba la dificultad creciente que tenía para concentrarse en la lectura de un texto durante más de media hora. Necesitaba imperiosamente consultar el correo o el móvil para ver si algún otro asunto requería su atención, movido por una adicción constante a la actualización permanente y el salto a una nueva actividad cada cierto tiempo sin profundizar en ninguna concreta.

Si a esto le sumamos que cada vez descargamos más nuestra memoria en los dispositivos electrónicos que rodean nuestra cotidianeidad, aumentando nuestra dependencia sobre ellos, el futuro se plantea sombrío. La era de la inmediatez, de la rapidez, será también la de la instantaneidad sin reflexión, el pensamiento breve de 140 caracteres sin comentario ni debate posterior.

Deberíamos aprender a combinar el control de la concentración prolongada, pausada, el pensamiento lento, con la potencia de la dispersión multitarea, rápida, el pensamiento fugaz, el brainstorming, para crear un nuevo tipo de modo de pensar, dando un paso más hacia un nuevo tipo de individuo y de sociedad. Porque como decía el eslogan de Pirelli: la potencia sin control no sirve de nada.

La potencia sin control no sirve de nada: mítico eslogan de Pirelli.

Música y magdalenas

La música evoca momentos de mi vida como ningún otro sentido es capaz de hacer.

Este fin de semana ha sido especial. U2 tuvo la gentileza de regalarme el viernes su nuevo single y alegrarme el fin de semana. Lo he tenido en mi oreja (y mi cabeza) estos dos últimos días, recorriendo mis venas lentamente, como un buen veneno o droga. Y es que no sé cómo será vuestra relación con la música, pero la mía es apasionada e intensa, a veces a un punto de ser enfermiza. Hay ocasiones (como este fin de semana) que necesito desesperadamente escuchar una canción, porque suena en mi cabeza y tengo que hacerla resonar fuera de ella.

Mi dieta musical tiene sus épocas y ciclos. Hay momentos vitales que escucho de todo, otros en los que me centro en algún grupo o compositor y otros en los que un disco entero me engancha semanas enteras. También hay grupos que me han impactado especialmente, que jalonan mi ciclo vital de hitos especiales. O hay canciones asociadas íntimamente a momentos concretos y específicos de mi vida. Y vuelvo una y otra vez sobre mis grupos favoritos, así como descubro de vez en cuando alguna joya escondida en la inmensidad del océano musical (ser usuario premium de Spotify ayuda mucho).

Bob Dylan performing at St. Lawrence Universit...
Bob Dylan performing at St. Lawrence University in New York. (Photo credit: Wikipedia)

Por ejemplo, últimamente, cuando se acercan estas fechas, con mi cumple a la vista (será que me siento más viejuno) el gran Bobby Dylan vuelve a asomar por mi vida. Llegué tarde a él pero ahora es un imprescindible más. Y lo es todavía más al descubrir que a mi hijo Leo le relaja profundamente la voz grave y nasal del de Minnesota acompañada de su sempiterna guitarra. Algún día tendré que explicarle también la revolución que sus letras significaron para la música popular y que, junto a los Beatles, explican gran parte de la evolución del rock en el siglo XX.

Podría clasificar los artistas/grupos que me apasionan en dos: los extinguidos y los activos, los que aún siguen produciendo música. Los primeros son artistas cuyo catálogo está, en principio, cerrado y terminado al ser proyectos finiquitados por defunción, abandono o dejadez. Me refiero a grupos como Led Zeppelin, los Beatles, Queen, Hendrix, Joplin, los Doors, Nirvana, Pink Floyd, Police, MarleyGuns N’ Roses, Rage Against The Machine… Tienen el catálogo musical que tienen y no hay más, por mucho que las compañías (o parte no significativa del grupo) se empeñen en publicar toda clase de maquetas encontradas, rarezas, directos, reencuentros, revivals o novedosos mash-ups de difícil digestión.

Y luego están los grupos/artistas en activo, que siguen sacando discos. De éstos, hay algunos que marcan hitos en mi vida, escalones en mi escalera al cielo. Son grupos con los que he crecido, que me han ido acompañando en mi día a día, empujándome un poquito más hacia el horizonte, y de los que he vivido sus nuevos discos como acontecimientos importantes: Depeche Mode, U2, los Cure serían los más significativos de ellos, de los que más me han marcado. Si todos recordamos dónde estábamos el 11-S, yo recuerdo perfectamente cuándo, cómo y dónde fue la primera vez que escuché el Pop de U2 o el Ultra de Depeche Mode. Ambos discos son buenos ejemplos de lo importantes que pueden llegar a ser en la vida de alguien por coincidir con determinados momentos (en este caso, 1997, mi incorporación al mundo universitario y consiguiente apertura al mundo).

Old Vinyl
Old Vinyl (Photo credit: fensterbme)

Por eso, cada vez que alguno de estos grupos saca disco, es una excusa para recordar toda su carrera y, a través de ella, mi vida vivida a través de sus canciones. Cada una significa algo, me recuerda algo concreto. Se parece un poco a los olores o los sabores, como la magdalena de Proust, que evocan poderosamente recuerdos que se disparan como un resorte en mi cabeza, a veces para el deleite, a veces para la sorpresa, pero siempre para mi disfrute.

Esta es una de las razones por las que la música es tan importante: es mi obsesión, mi religión, alimento para mi alma, me ayuda a soportar los malos momentos y me alegra los buenos, es mi conexión con muchos de mis amigos y conocidos. Me saluda al levantarme y me despide al acostarme. Es como “la fuerza” de Star Wars: “nos rodea, nos penetra, y mantiene unida la Galaxia”. Me permite, en definitiva, revivir y recordar mi vida a cada paso, para hacer balance, pero también para tomar impulso, mirar adelante y trabajar para un futuro cada vez más estimulante.

¡Gracias por estar siempre ahí!

Esto sí que no es normal

La comunicación como base para el entendimiento: compartir y aprender

Tras años de conocer y estudiar qué es la sociología y usarla para investigar sobre distintos temas de interés, tengo que reconocer que una de las partes más gratificantes y estimulantes siempre ha sido la intervención directa, esto es, el trabajo de campo con el objeto de estudio (¡qué mal suena esto cuando hablamos de sujetos, no de objetos!). Por ejemplo, guardo muy buen recuerdo de las entrevistas y grupos de discusión que tuve la oportunidad de hacer en las distintas investigaciones que participé sobre inmigración o pobreza, pues tuve oportunidad de conocer a auténticos héroes y heroínas, ciudadanos del mundo que no se amilanaron a pesar de tener el viento en contra y tener que nadar a contracorriente pero que a pesar de ello consiguen sobrevivir día a día en un entorno a veces demasiado hostil con gente como ellos.

Desde que estoy en desempleo procuro estar siempre ocupado (como decía Brad Pitt en “Guerra Mundial Z“, el movimiento es vida) y por eso, además de buscar trabajo, estoy haciendo un montón de MOOCs, me apunto a otros cursos presenciales que me interesan o me planteo volver a estudiar algo más reglado en la UNIR, donde también he dado clase. En esta nueva y dinámica universidad, puntera en el e-learning o aprendizaje electrónico, crearon recientemente el Campus Solidario UNIR, una plataforma de educación gratuita que pone en contacto a profesores y alumnos voluntarios con colectivos que necesitan formación general o específica, en cualquier parte del mundo.

Los que me conozcan saben de mi amor por todo lo que rodea los medios de comunicación, en especial a la radio, en la que tuve la suerte de trabajar hace unos años dirigiendo y produciendo un programa local en Ogíjares. Así que cuando vi que se iba a hacer un taller de Radio para ASPACE en Logroño y que necesitaban voluntarios no me lo pensé dos veces. Primero, porque me encanta dar clase y ya hacía tiempo que no daba y segundo, pero no por ello menos importante, porque el tema me apasiona y nunca había explicado cómo funciona la radio.

Radio H@ckWeeks 2010
Radio H@ckWeeks 2010 (Photo credit: Alban Peignier)

Es cierto que, como explicó en este interesante post mi compañero y coordinador del curso Zeben Díaz, tenía un poco de miedo: nunca había dado clases a colectivos especiales como estos chicos con parálisis cerebral, pero os puedo asegurar que desde la primera clase el miedo se convirtió en júbilo. Los chicos de ASPACE Alejandro, Joaquín, Álvaro, Antonio, Pablo y Carlos, ayudados por Roberto y Laura, nos contagiaron su frescor, alegría y espontaneidad compartiendo sus experiencias en radio, preguntando en todo momento aquello que no comprendían del todo e ilustrándonos con anécdotas propias y su fantástica visión de la vida y la sociedad. ¡Qué felicidad irradian!

Recordé entonces una de las conversaciones que el equipo de profesores voluntarios tuvimos en las reuniones previas de preparación. En un momento dado, hablando de la locución en radio y de que en ella se tenía había que hablar con normalidad y tranquilidad, surgió una interesantísima conversación en torno al concepto de normal. ¿Qué es “lo normal”? La RAE lo define como aquello que se ajusta a unas normas fijadas de antemano, pero quizás es mejor su primera acepción: lo que se halla en su estado natural. Decidimos entonces hablar de locutar en la radio con naturalidad, no con normalidad.

Individualismo y normalidad

Porque lo normal no existe. En lo tocante al ser humano, no podemos hablar de normalidad, sólo de naturalidad o artificiosidad. La normalidad no existe, nadie es normal, todos somos especiales en distintas medidas. El individualismo auspiciado por el capitalismo se ha encargado de recordarnos lo enormemente atomizado que se encuentra en esta posmodernidad el ser humano. Y la riqueza de la Era actual es que la polivalencia, la multiculturalidad, la naturaleza humana poliédrica, la diversidad de la sociedad, puede ser conectada y ya no marginalizada. Los estándares no sirven porque ya no hay estándares, hay personalización, hay “customización”. Hemos pasado de la imposición de la mayoría democrática a la progresiva inclusión de todas y cada una de las pretendidas minorías (de hecho, las minorías también están dejando de existir).

El cambio está en que el hombre/mujer ya no es la medida de todas las cosas. Las escalas son relativas, y cada hombre/mujer es una medida en sí misma, pero no de manera ombliguista, sino de manera relacional. Cada relación entre un ser humano y otro es una medida de la sociedad, de nuestra manera de sobrevivir como especie social, de fundar nuestra experiencia individual en la colectiva mediante la colaboración, la cooperación y ese concepto tan de moda en las redes sociales y la Web 2.0: COMPARTIR.

La Sociedad de la Compartición

Y si la fortaleza está en la compartición, los chicos de ASPACE son fuertes, muy fuertes, pues nos lo demuestran cada viernes que nos vemos y escuchamos, desde lejos espacialmente, pero muy cerca emocional y personalmente. Como dijo Joseph Joubert, si “enseñar es aprender dos veces”, yo diría que nosotros estamos aprendiendo todavía más, tres y cuatro veces. Por eso, junto con mis compañeros de taller, quiero aquí dar las gracias a los chicos de ASPACE por enseñarnos tanto en tan poco tiempo, por ser tan especiales y transmitirnos su “especialidad”: la felicidad que otorga y cómo gratifica compartir. Esta felicidad que me invade al pensar en ellos sí que no es normal.