Hablando de desinformación en el III Encuentro de Periodismo Iberoamericano de eldiario.es

Desde la UNIR, me pidieron que interviniera en el III Encuentro de Periodismo Iberoamericano organizado por eldiario.es y celebrado este 2 de diciembre. El evento ha reunido en la Casa de América de Madrid a profesionales del periodismo en español con la vista puesta en el presente y el futuro, para responder dos preguntas: qué hacer y cómo crecer. Por mi parte, hablé brevemente del valor y la importancia de la verificación de información y cómo nos adaptamos a este tipo de nuevos contenidos en el nuevo plan docente del Grado de Comunicación. Dejo aquí el texto de mi intervención y la grabación del evento.


Buenas tardes, buenos días a los que están al otro lado del charco, a todas y todos. Tengo muchos alumnos en Latinoamérica, conozco de buena tinta esta duplicidad de horarios. Soy Javi Cantón, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, la UNIR, y quiero hablarles del valor y la importancia de la verificación de información, porque coincidiendo con el título del encuentro, creo que es una parte del periodismo que va a crecer, y mucho, en los próximos años.

Y para explicar porqué quisiera contarles un poco mi historia.

Permítanme que les haga una confidencia: aquí rodeados de periodistas de primer nivel, me siento algo intruso. Lo digo, porque, propiamente, no he sido periodista hasta hace relativamente poco. Había trabajado en gabinetes y medios de comunicación locales, pero nunca hasta ahora en una redacción a nivel nacional. Yo provengo de la Universidad, de la docencia y la investigación, y me considero ante todo un científico social. Me licencié en sociología y cursé un máster en problemas sociales por la Universidad de Granada. Años después, por mi interés sobre todo en la radio, me licencié también en comunicación audiovisual. 

Fruto de esta formación híbrida fue mi tesis sobre instagram, una red social que hibridaba, como yo, lo social con lo audiovisual. En este caso me interesaba conocer cómo la gente usaba esta app tanto para la socialización digital como para la creatividad audiovisual. Si hubiera ido más lejos a lo mejor hubiera descubierto lo dañino de su algoritmo. En cualquier caso, en esta tesis pude aplicar tecnologías de extracción, análisis y visualización de datos que me permitieron descubrir qué temas, sitios y comunidades estaban detrás de la información que se genera en esta red social. 

Fue precisamente por este trabajo y sus derivaciones por lo que recibí una llamada a finales del año pasado de un importante medio de comunicación. Querían aplicar estas técnicas de análisis a un campo emergente: el de la desinformación. Lo cual dice mucho, por un lado, de la creciente importancia de la verificación de información como especialización del periodismo. Y, por otro, de la necesidad de incorporar no solo de técnicas avanzadas de análisis de grandes cantidades de datos al periodismo, sino también de perfiles diferentes, complementarios al periodista, como forma de lucha contra la desinformación.

Es decir, actualmente hay, como nunca antes en la historia ha habido, toda una serie de herramientas tecnológicas disponibles para hacer análisis estadísticos, geográficos, de redes o semánticos, además de visualizaciones, que nos permitan comprender el funcionamiento y comportamiento de la desinformación. Estas herramientas nos permiten, en el mejor de los casos, investigar rápidamente el surgimiento de un bulo y desmentirlo antes de que se viralice. Desgraciadamente, las tecnologías que permiten verificar y comprobar una historia son las mismas que permiten crearla y difundirla. O dicho de otra forma, el negocio de la desinformación usa herramientas muy similares a las que usamos para luchar contra ella. Es una carrera, cuando eres capaz de detectar un sofisticado bot que forma parte de ejércitos automatizados al servicio de campañas desinformativas, probablemente ya esté obsoleto y han desarrollado otro nuevo más indetectable.

Un ejemplo de esta carrera tecnológica son los deep fakes, vídeos manipulados y que en ocasiones resulta difícil distinguir de los reales: es el futuro de la desinformación. Nosotros mismos, a través de aplicaciones, hemos entrenado estas inteligencias artificiales. La inteligencia artificial y las redes neuronales que usamos para detectarlos son las mismas que se usan para generarlos.

Por eso es importante aprender a utilizar estas herramientas. En las piezas que elaboramos cada día es tan importante desmontar el bulo como explicar las técnicas que hemos utilizado para ello. La alfabetización mediática es fundamental. Nos dota de los anticuerpos culturales de los que hablaba antes Nacho Escolar. Es un deber ciudadano aprender a enfrentarnos a la información que recibimos cada día y ser críticos, plantearnos preguntas sobre ella: ¿quién me la envía? ¿Por qué me la envía? ¿Qué pretende? ¿Cómo me hace sentir? ¿Qué consigo reenviándola? Porque esto significa también ser conscientes de nuestros sesgos comunicativos y de cómo procesamos la información.

Antes la información era importante por ser un bien escaso. Ahora lo es porque el exceso de información, la infoxicación, hace necesario distinguir la información valiosa de la tramposa, encontrar la señal dentro del ruido. Hablar de la información, de cómo buscarla y verificar su fiabilidad debe ser una habilidad transversal para los estudiantes de periodismo y comunicación, y así lo explico en asignaturas como Técnicas de Búsqueda y Uso de la Información pero también en otras como Ética de la Comunicación. En UNIR somos conscientes de la necesidad de actualizar los contenidos con la misma rapidez con la que se producen los cambios en esta profesión. Por eso el nuevo plan de estudios del Grado de Comunicación incluye estos temas de los que estamos hablando hoy, desarrollados en asignaturas como Verificación Digital y Fact Checking, que imparto y de cuyo material docente soy autor. Materias que incluyen cómo detectar, pero también cómo luchar contra la desinformación con las mismas armas y herramientas que se utilizan para propagarla

Estos meses me han servido para valorar aún más el trabajo que hacéis los periodistas. No me considero uno porque creo que aún me falta mucho. Los profesionales de la información siguen siendo uno de los pilares de la democracia, como representantes de nuestro derecho a una información veraz

Decía Yuval Noah Harari que “En un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder”. Y es labor del periodismo dar esa claridad en la información. Porque la desinformación se mueve en las sombras, en las medias verdades, usan la verdad para contar mentiras. Iluminar esos recodos es dar claridad a la información que recibe la opinión pública, para reconducir el relato, desmontar las historias que no se sostienen, favorecer el debate, el arte de la conversación, el diálogo perdido. Esta es, considero, una de las principales labores del periodismo actual.

Gracias por su tiempo.

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